Lo dejaron en una gran mesa que ya estaba preparada para ello, junto a una máquina que habían colocado de refrescos para que los chicos pudieran tomar lo que les apeteciera.
-Pilar, váis a hacer negocio con los muchachos, por eso habéis sacado este manjar, ¿verdad?-se rió Frank.
-Frank, no digas eso, no voy a cobrarles la comida, pero la bebida sí porque es de la máquina que tenemos aquí para los familiares que nos visitan, no podemos hacernos cargo de todos.
-Pilar, era broma, mujer, tampoco les pasa nada por pagar un euro por una coca-cola, en otros sitios cuesta más, ¿verdad, jovencitos?
Tres de los muchachos que ya habían cogido algo de comer, asintieron con la cabeza al no poder responder con la boca llena.
Tomás se sentó junto a uno de los chicos que no había cogido nada de comer, le miró y abrió su maletín.
-Muchacho, ¿no piensas comer nada? ¿no te gusta nada de lo que ves?
-No me apetece nada, desayuné en casa.
-Bueno, muchos de tus compañeros también lo habrán hecho, ¿seguro que no te apetece nada?
-Nada, señor, gracias.
-¿Te apetece ver unas fotos conmigo?
-Bueno, ¿son de cuando estuvo en el Ejército?
-Sí, así es, mira, esta foto es del Eurofighter, uno de los mejores aviones
que se han construido.
-No me suena, está chulo-dijo el joven.
-¿No te suena? ¿y si te digo que es el C.16? Comenzó en el año 2.003, es bueno para combate, mira, yo estoy aquí en la foto, acababa de retirarme pero la foto no me la podía perder, alguno de ellos es hijo de algún amigo y compañero-le contó Tomás.
-¿Y éste cuál es?-preguntó el muchacho.
-El Boing 707, de la base aérea de Torrejón, ese transportaba personas, es de los más vistos. Hay uno que me gusta mucho, verás qué foto más bonita.
-¿Éste no te gusta? Mira-le señaló el muchacho entusiasmado.
-Sí, sí, también, mira, es el McDonnell Douglas EF-18 Hornet, está en la base aérea de Torrejón, en la de Zaragoza y en la de Gando.
-¿Dónde está Gando?
-En Gran Canaria, es un cazabombardero, es elegante, ¿verdad? El muchacho miraba las fotos y le miraba a Tomás, veía cómo le transmitía su entusiasmo y le gustaba escucharle.
Frank miró a Tomás hablar distendidamente con su nuevo amigo Jaime, el muchacho había hecho muy buenas migas con él y los dos disfrutaban viendo fotos que Tomás le enseñaba.
-Ya veo a quién enseñas las fotos, ¿es que no piensas enseñarlas a los demás?-dijo Frank sonriente.
-Mira, Frank, éste es Jaime, está viendo fotos de aviones, sólo ha visto tres, aún estás a tiempo, siéntate.
-Ahora vengo, voy a hablar con los demás, que se sienten todos en círculos y así vemos tus fotos.
-Bien, os esperamos mientras.
-Mi abuelo también trabajó para el Ejército, fue piloto en 1.975, estuvo unos años, pero murió en un accidente de avión, le fallaron los motores, cayó en una zona montañosa y tardaron tres días en encontrarle.

Ha volado mucho y también pude ver alguna foto.
-Vaya, muchacho, ¡Cuánto lo siento! Puede que haya conocido a tu abuelo, ¿cómo se llamaba?
-Manuel Martín, señor, era uno de los mejores pilotos, no debió coger ese avión pero él era muy cabezón ó al menos eso es lo que me han contado.
-Debes estar muy orgulloso de él, seguro que te habrán hablado de sus peripecias.
-No, al contrario, mi padre no quiere ni oír hablar del tema, cuando le dije que quería ser piloto, mi padre se enfadó mucho y me dijo que me olvidara.
-¿Olvidarte por qué? Es una profesión muy bonita, con muchas satisfacciones, ayudas a los demás, te condecoran por ello, conoces sitios y lo más impresionante es verte entre las nubes, allá arriba, sabiendo que dejas todo abajo y tienes el cielo a tu alrededor, es una sensación única. Frank acababa de acercarse y escuchó todo lo que Tomás le contaba al
muchacho.
-Tomás, no le comas la cabeza al muchacho, si su padre no quiere, por algo será, ya tiene bastante con haber perdido a su padre.
-Eso no es justo y lo sabes, por el hecho de haber tenido un accidente, no significa que vaya a pasar nada. El chico tiene derecho a elegir su trayectoria y a ser feliz con lo que le gusta.
-Sólo digo que entiendas a su padre-dijo Frank.
Los muchachos ya se habían sentado todos alrededor de Tomás, en círculo para poder escucharle.
Tomás comenzó contándoles cómo decidió entrar en el Ejército de Aire, les habló de los sitios en los que había estado y las organizaciones con las que colaboraban.
Tenía varias medallas al mérito y le habían condecorado una vez retirado, alguna vez más.
Tomás había sido muy querido entre sus compañeros, por su carácter afable y por su honestidad como persona. Estuvo relatándoles alguna historia vivida en aquella época y les
enseñó alguna foto que tenía junto a sus superiores. También tenía alguna historia graciosa que contar, de la cual tenía la foto correspondiente en la que salía riendo ó subido a hombros sobre algún compañero.
-Se veía que había buen rollo entre vosotros-comentó David, uno de los chicos.
-Sí, cierto, muchacho, porque además de la disciplina y el respeto, hay
que aprender a escuchar, ayudar y entender al compañero, nos llevábamos muy bien-contestó Tomás.
-Frank, ¿tú estabas con él?
-Fuimos compañeros, nos conocimos allí, estuvimos en la base de la TLP, allí nos formamos, en Albacete, aprendimos mucho.
-Por cierto, Jaime, tu abuelo fue compañero mío, acabo de recordar que tengo una foto en la que sale él, también estuvo con nosotros en la TLP.
Los muchachos prestaban atención a sus explicaciones y se quedaron fascinados cuando se enteraron de que el abuelo de Jaime había sido compañero de ellos. Tomás rebuscó entre las fotos y sacó una de ellas en las que aparecían cinco personas.