-Me da miedo que vuele, que le pase algo, ya perdí a mi padre y no quiero que vuelva a pasar.
-Pero eso puede pasar en cualquier profesión o de cualquier modo, no prive a su hijo de algo que le gusta y le entusiasma tanto.
-Tiene usted razón, es buen chaval y debe hacer lo que desee, gracias Tomás.
Frank llamó a los muchachos para que se acercaran a él y sacó de la caja unas revistas, eran ejemplares de los últimos meses de “Aeronáutica y Astronáutica”, donde se contaban cosas acerca del Ejército del Aire, de sus aviones, su evolución…
Los muchachos estaban encantados con aquellas revistas, que además podían seguir conociendo más cosas porque eran publicadas cada mes y podían adquirirlas en los quioscos.
Cuando salieron del colegio después de toda la mañana, los chicos se despidieron prometiendo que irían siempre que pudieran, a ver a Frank y a Tomás.


Cada uno de ellos se llevó además un cuadro de algún avión pintado a mano, de los que había encargado Tomás.
Sonia volvió a Barcelona muy emocionada, no pudo quedarse más tiempo porque debía quedarse con sus hijos, ya que Luis también trabajaba.
A Leo le regalaron entre todos sus alumnos un enorme diploma donde ponía en letras grandes grabadas en oro “Al Mejor Profesor” y abajo en letras más pequeñas podía leerse: De sus alumnos que no le olvidarán. Aquel día, Leo volvió a casa emocionado y con los ojos llorosos, sabiendo que el triunfo se lo debía a la gente que tenía a su alrededor y su gran familia que le apoyaba, entre ellos, sus muchachos, su padre y los amigos de éste.FIN