Su experiencia como víctima de los engaños de ese hombre le convirtieron con el tiempo en experta de algo que terminó siendo parte de su trabajo.Su labor consistía en el seguimiento de las personas que engañaban, estafaban y mentían a esposas, empresas, jefes... una vez confirmado el engaño, Suzanne iba aún más allá y volcaba sus historias en papel, cambiando algún detalle, personaje ó escena para que sus protagonistas no se sintieran identificados ó como ella decía: "para cubrir sus espaldas".Suzanne era una buena detective, por sus manos pasaban cientos de casos y no había ninguno que se le resistiera, salvo aquel en el que la señora Wilson contrató sus servicios y después de seguir a su marido durante tres semanas, lo único que Suzanne pudo descubrir fue que aquel hombre retiraba pequeñas cantidades de dinero de su cuenta para acumularlas en otra nueva que había abierto expresamente para sorprender a su mujer con un crucero como regalo de aniversario.-"Pobre hombre"-pensaba Suzanne cuando lo descubrió-"Su mujer pensando que la engañaba y él, tan ilusionado como estaba por sorprenderla, perdió las ganas de irse de crucero".La revista le indemnizó pagándoles el crucero, aunque él se seguía repitiendo así mismo que "no era lo mismo".A Suzanne aún se le escapaban cosas, le quedaba mucho por aprender, pero su reciente y aún duradera mala experiencia la había hecho aprender más deprisa si cabe.

El invierno asomaba ya y dejaba caer la vista tras los cristales decorados con muñecos de nieve y estrellas navideñas.En esas fechas, la revista cerraba, no sin antes hacer un especial de Navidad.
La portada siempre llevaba la foto de los compañeros de la redacción y el interior estaba compuesto por el doble de páginas de las que habitualmente contenía.-No lo entiendo, querida, has tenido tiempo de sobra para terminarlo, ¿qué demonios te pasa?-Te lo dije, Mike, necesito un descanso, un mísero descanso, no he faltado ni un solo día en todo el año y estoy saturada.-¿Saturada? Te dije que lo dejaras, que te olvidaras del tema, fuiste tú la que quisiste seguir con esto y ahora yo quiero que se publique en el especial.-Mike, entiéndelo, no es fácil, pero lo tendré, confía en mí.-Es lo que llevo haciendo desde que entraste por la puerta, confiar en ti, no me falles ahora, Suzanne.Mike cerró la puerta con fuerza y continuó andando pasillo adelante, Suzanne dejó caer suavemente la cabeza sobre la mesa y se quedó quieta unos minutos.Sonó el teléfono repetidas veces y Suzanne alargó la mano.-¿Sí?-¿Señorita Muller?-Sí, soy yo, ¿con quién hablo?