-Señorita Muller, ha llegado a mis oídos información acerca del Señor Taylor, ¿podría verla mañana a primera hora?
-Está bien, pásese a las nueve por mi despacho, apunte la dirección.
-No se preocupe, sé dónde trabaja, a las nueve estaré allí.
-Al menos dígame su nombre.
-Mañana, se lo diré mañana. Suzanne pudo oír el sonido del teléfono colgándose, no entendía nada, alguien que no se había identificado parecía saber información acerca de la persona por la cual estaba sufriendo tanto. Se pasó la noche entera sin poder dormir, dando vueltas en la cama y pensando en lo que aquella voz le dijo. Era extraño pero hasta que no empezó a amanecer, Suzanne no se había cuenta de que aquel hombre sabía dónde estaba su despacho.Se levantó bastante cansada, con los ojos hinchados de no haber dormido y se fue a la cocina a prepararse un café.
 -"¿Qué demonios me tiene que contar? ¿es que no he tenido suficiente con saber que Frank es un hombre casado?"- se decía mientras agitaba el café con una pequeña cucharilla.

Salió de casa y se dirigió a su despacho, llegó quince minutos antes de las nueve y se quedó mirando por la ventana para ver si lo veía venir.A las nueve menos cinco, un hombre vestido con un traje de color azul marino y corbata con pequeñas franjas blancas, llamó a la puerta, a pesar de que ésta estaba entreabierta.-Señorita Muller, ¿se puede?
-Adelante, pase, siéntese, le saludaría pero no tengo el gusto de saber su nombre.
-Entiendo, mi nombre es Sam, Samuel Ford-dijo acercando su mano a la de Suzanne y estrechándola.Mientras el señor Ford se sentaba, Suzanne no le quitaba la vista de encima y observaba cada uno de sus movimientos.-Se nota que es usted detective, Señorita Muller, aún así, no conseguirá sacar nada de mí, a no ser que yo se lo cuente.
-No sea usted impertinente, he consentido que entrara aquí sin saber su nombre siquiera.
-En eso tiene razón, ¿pero no le resulto así más interesante?-Dígame a qué ha venido y no me haga perder más tiempo, tengo muchas cosas que hacer.
-Verá, me han mandado aquí para que le cuente que el Señor Taylor se está viendo con otra persona.
-¿Cómo? ¿Y a mí me lo dice? ¿Sabe usted que está casado? Cuénteselo a su mujer, es ella la que debería saberlo.