-No, se equivoca, la mujer del señor Taylor me ha pedido a mí que sea usted la que averigüe si tiene alguna amante.-¿Qué me está intentando decir? Que su mujer está solicitando mis servicios para averiguar si hay otra?-Así es; y no sólo eso, además le estoy dando información, hay otra persona aparte de usted que se está viendo con el señor Taylor.-Mire, nuestra historia se acabó hace tres días, no he vuelto a saber nada de él.- dijo Suzanne.Sam se levantó de su asiento y se dispuso a salir del despacho, se giró hacia Suzanne y la miró fijamente.-Escuche, por mi experiencia he de decirle que siempre vuelven.-Salga de aquí, por favor, ya he oído bastante.Cuando Sam se marchó, Suzanne se quedó pensativa, intentando fingir que aquellas palabras no le habían afectado, pero un escalofrío recorrió su cuerpo al pensar en lo que aquel hombre le había contado.Frank, su Frank, ese hombre tan frío, tan distante, aquel que un buen día decidió acabar con aquella relación en la que todo eran mentiras y falsas promesas, ahora era hombre de otra mujer.Suzanne había comenzado a creer en él, pensaba que aquellas palabras empezaban a ser ciertas, pero nada más lejos de la realidad.Frank Taylor tenía nueva amante y al parecer, seguía viéndose con ella.

~ Su mujer, Natasha, harta de sus engaños, había decidido poner fin a quince años de matrimonio, pero tenía claro que iba a ir a por todas y por eso pensó en ponerlo en conocimiento de Suzanne.Nadie mejor que una ex amante de su marido para ayudarla a descubrir a la mujer que actualmente se estaba viendo con Frank.Suzanne no sabía por dónde empezar ni cómo actuar, tampoco espiar a hombres infieles era su cometido, pero en esta ocasión, ella estaba en medio y deseaba descubrir quién era aquella mujer.-A ver, Suzanne, piensa, tienes a la mujer de Frank de tu parte, puede salir bien, es una oportunidad para conseguir un buen artículo y a la vez descubrir quién es ella-hablaba la periodista en voz alta. Mike asomó la cabeza y se quedó mirando a Suzanne ir de un lado a otro de la oficina.-¡Ups!, Mike, ¿llevabas mucho rato ahí?-preguntó Suzanne sorprendida.-No, tranquila, pero escuché lo suficiente para saber que tienes nuevas ideas, ¿o me equivoco?-dijo sonriendo.-No, no te equivocas, pasa y toma asiento, me gustaría comentarte algo.Mike pasó cerrando la puerta a su paso y se sentó esperando a que la periodista hiciera lo mismo.