septiembre 22, 2026
LA MENTIRA DE CAROL BUTLER

1 LA LLAMADA

-Maldita la hora-pensaba Suzanne mientras escribía y por momentos alzaba la vista hacia los empañados cristales de su ventana. Fuera llovía intensamente y el ruido de las numerosas y gruesas gotas de agua no la dejaban concentrarse.-¡Qué más da!-Exclamaba una y otra vez en voz alta. Pero sabía que ese había sido el problema, no haberse enfrentado a él y decirle las cosas en voz alta; su miedo interior a perderle para siempre por una palabra mal utilizada, hacía que el silencio se apoderara de ella y tan sólo pudiera amarle sin nada que esperar.Parecía como si el tiempo se hubiera detenido desde el mismo instante en el que le conoció; pero ella sabía que no era así y los días pasaban, sin darse cuenta, aquel hombre se había adentrado en su ser, en su corazón y en su alma. Seguía lloviendo y su mirada aún estaba perdida más allá de las gotas que caían por el cristal.Quería escribir, debía hacerlo, porque en eso consistía su trabajo; Suzanne era una excelente periodista en una de las revistas más vendidas de la ciudad.De ella se podía destacar su habilidad para convencer a cada uno de los personajes que entrevistaba para formar parte de su sección.Tenía la facilidad de llegar donde nadie había podido llegar y todo ello conseguido con su perspicacia, su astucia para disfrazarse si hacía falta y estar en aquellos sitios donde no se permitía la entrada.Era única, pero como persona única también su situación única y poco habitual la llevaba a sufrir de una forma como nunca había sufrido antes y del mismo modo a experimentar sensaciones nunca vividas.Estaba anocheciendo y apenas había luz del exterior, Suzanne tenía claro que no acabaría el trabajo esa noche, no era tan fácil.Y mucho menos cuando su vida se había desmoronado de aquella forma y ocupaba gran parte de sus pensamientos.-"Ni un día más"- se decía mientras apagaba el ordenador.Hacía tiempo que su cabeza le decía que no volvería a ver a aquel hombre.Era curioso, su trabajo como redactora y seguidora de casos de infidelidad y mentiras consistía en espiar a personas que engañaban con personas que como ella, ignoraban todo lo que había detrás.Suzanne llevaba dedicándose a aquel hombre cinco años en los que había compartido todo ó casi todo.~ 3 ~Su experiencia como víctima de los engaños de ese hombre le convirtieron con el tiempo en experta de algo que terminó siendo parte de su trabajo.Su labor consistía en el seguimiento de las personas que engañaban, estafaban y mentían a esposas, empresas, jefes... una vez confirmado el engaño, Suzanne iba aún más allá y volcaba sus historias en papel, cambiando algún detalle, personaje ó escena para que sus protagonistas no se sintieran identificados ó como ella decía: "para cubrir sus espaldas".Suzanne era una buena detective, por sus manos pasaban cientos de casos y no había ninguno que se le resistiera, salvo aquel en el que la señora Wilson contrató sus servicios y después de seguir a su marido durante tres semanas, lo único que Suzanne pudo descubrir fue que aquel hombre retiraba pequeñas cantidades de dinero de su cuenta para acumularlas en otra nueva que había abierto expresamente para sorprender a su mujer con un crucero como regalo de aniversario.-"Pobre hombre"-pensaba Suzanne cuando lo descubrió-"Su mujer pensando que la engañaba y él, tan ilusionado como estaba por sorprenderla, perdió las ganas de irse de crucero".La revista le indemnizó pagándoles el crucero, aunque él se seguía repitiendo así mismo que "no era lo mismo".A Suzanne aún se le escapaban cosas, le quedaba mucho por aprender, pero su reciente y aún duradera mala experiencia la había hecho aprender más deprisa si cabe.El invierno asomaba ya y dejaba caer la vista tras los cristales decorados con muñecos de nieve y estrellas navideñas.En esas fechas, la revista cerraba, no sin antes hacer un especial de Navidad. La portada siempre llevaba la foto de los compañeros de la redacción y el interior estaba compuesto por el doble de páginas de las que habitualmente contenía.-No lo entiendo, querida, has tenido tiempo de sobra para terminarlo, ¿qué demonios te pasa?-Te lo dije, Mike, necesito un descanso, un mísero descanso, no he faltado ni un solo día en todo el año y estoy saturada.-¿Saturada? Te dije que lo dejaras, que te olvidaras del tema, fuiste tú la que quisiste seguir con esto y ahora yo quiero que se publique en el especial.-Mike, entiéndelo, no es fácil, pero lo tendré, confía en mí.-Es lo que llevo haciendo desde que entraste por la puerta, confiar en ti, no me falles ahora, Suzanne.Mike cerró la puerta con fuerza y continuó andando pasillo adelante, Suzanne dejó caer suavemente la cabeza sobre la mesa y se quedó quieta unos minutos.Sonó el teléfono repetidas veces y Suzanne alargó la mano.-¿Sí?-¿Señorita Muller?-Sí, soy yo, ¿con quién hablo?~ 4 ~-Señorita Muller, ha llegado a mis oídos información acerca del Señor Taylor, ¿podría verla mañana a primera hora?-Está bien, pásese a las nueve por mi despacho, apunte la dirección.-No se preocupe, sé dónde trabaja, a las nueve estaré allí.-Al menos dígame su nombre.-Mañana, se lo diré mañana.Suzanne pudo oír el sonido del teléfono colgándose, no entendía nada, alguien que no se había identificado parecía saber información acerca de la persona por la cual estaba sufriendo tanto. Se pasó la noche entera sin poder dormir, dando vueltas en la cama y pensando en lo que aquella voz le dijo.Era extraño pero hasta que no empezó a amanecer, Suzanne no se había cuenta de que aquel hombre sabía dónde estaba su despacho.Se levantó bastante cansada, con los ojos hinchados de no haber dormido y se fue a la cocina a prepararse un café.-"¿Qué demonios me tiene que contar? ¿es que no he tenido suficiente con saber que Frank es un hombre casado?"- se decía mientras agitaba el café con una pequeña cucharilla.Salió de casa y se dirigió a su despacho, llegó quince minutos antes de las nueve y se quedó mirando por la ventana para ver si lo veía venir.A las nueve menos cinco, un hombre vestido con un traje de color azul marino y corbata con pequeñas franjas blancas, llamó a la puerta, a pesar de que ésta estaba entreabierta.-Señorita Muller, ¿se puede?-Adelante, pase, siéntese, le saludaría pero no tengo el gusto de saber su nombre.-Entiendo, mi nombre es Sam, Samuel Ford-dijo acercando su mano a la de Suzanne y estrechándola.Mientras el señor Ford se sentaba, Suzanne no le quitaba la vista de encima y observaba cada uno de sus movimientos.-Se nota que es usted detective, Señorita Muller, aún así, no conseguirá sacar nada de mí, a no ser que yo se lo cuente.-No sea usted impertinente, he consentido que entrara aquí sin saber su nombre siquiera.-En eso tiene razón, ¿pero no le resulto así más interesante?-Dígame a qué ha venido y no me haga perder más tiempo, tengo muchas cosas que hacer.-Verá, me han mandado aquí para que le cuente que el Señor Taylor se está viendo con otra persona.-¿Cómo? ¿Y a mí me lo dice? ¿Sabe usted que está casado? Cuénteselo a su mujer, es ella la que debería saberlo.~ 5 ~-No, se equivoca, la mujer del señor Taylor me ha pedido a mí que sea usted la que averigüe si tiene alguna amante.-¿Qué me está intentando decir? Que su mujer está solicitando mis servicios para averiguar si hay otra?-Así es; y no sólo eso, además le estoy dando información, hay otra persona aparte de usted que se está viendo con el señor Taylor.-Mire, nuestra historia se acabó hace tres días, no he vuelto a saber nada de él.- dijo Suzanne.Sam se levantó de su asiento y se dispuso a salir del despacho, se giró hacia Suzanne y la miró fijamente.-Escuche, por mi experiencia he de decirle que siempre vuelven.-Salga de aquí, por favor, ya he oído bastante.Cuando Sam se marchó, Suzanne se quedó pensativa, intentando fingir que aquellas palabras no le habían afectado, pero un escalofrío recorrió su cuerpo al pensar en lo que aquel hombre le había contado.Frank, su Frank, ese hombre tan frío, tan distante, aquel que un buen día decidió acabar con aquella relación en la que todo eran mentiras y falsas promesas, ahora era hombre de otra mujer.Suzanne había comenzado a creer en él, pensaba que aquellas palabras empezaban a ser ciertas, pero nada más lejos de la realidad.Frank Taylor tenía nueva amante y al parecer, seguía viéndose con ella. Su mujer, Natasha, harta de sus engaños, había decidido poner fin a quince años de matrimonio, pero tenía claro que iba a ir a por todas y por eso pensó en ponerlo en conocimiento de Suzanne.Nadie mejor que una ex amante de su marido para ayudarla a descubrir a la mujer que actualmente se estaba viendo con Frank.Suzanne no sabía por dónde empezar ni cómo actuar, tampoco espiar a hombres infieles era su cometido, pero en esta ocasión, ella estaba en medio y deseaba descubrir quién era aquella mujer.-A ver, Suzanne, piensa, tienes a la mujer de Frank de tu parte, puede salir bien, es una oportunidad para conseguir un buen artículo y a la vez descubrir quién es ella-hablaba la periodista en voz alta. Mike asomó la cabeza y se quedó mirando a Suzanne ir de un lado a otro de la oficina.-¡Ups!, Mike, ¿llevabas mucho rato ahí?-preguntó Suzanne sorprendida.-No, tranquila, pero escuché lo suficiente para saber que tienes nuevas ideas, ¿o me equivoco?-dijo sonriendo.-No, no te equivocas, pasa y toma asiento, me gustaría comentarte algo.Mike pasó cerrando la puerta a su paso y se sentó esperando a que la periodista hiciera lo mismo.~ 6 ~-Mike, tengo un artículo para ti, algo innovador, nuevo, algo que te gustará y que publicarás en cuanto lo leas.-¿De qué se trata esta vez?-preguntó Mike.-¿Recuerdas aquel hombre con el que me estuve viendo? ¿Aquel que víste por el pasillo hace unos meses?-Sí, sí, ¿qué ocurre con él?-Hace unos días me dejó, se fue, desapareció dejándome una nota en la que decía que no podía seguir viéndome.-Suzanne, te tengo dicho que no me importa lo que hagas con tu vida privada, sólo quiero que me presentes buenos trabajos, el resto es cosa tuya.-Mike, no lo entiendes, vino a verme un hombre representando a su mujer.-¿Representándola? ¿Y para qué querría esa mujer que la representaran? No entiendo nada.-Quiere que la ayude a descubrir quién es la mujer con la que le está engañando su marido-le contó la periodista.-Perdona, Suzanne, debo ser idiota, ¿me estás diciendo que esa mujer ha venido a pedirte ayuda a ti? ¿A la mujer que ha estado viéndose con su marido?-Sí, ¿verdad que es interesante?-¿En serio ésa es la historia que me quieres vender? Sinceramente, deberías cogerte unos días libres y despejarte, este trabajo te está perjudicando.Mike se levantó de su asiento bastante enfadado y se fue del despacho, dando un sonoro portazo.- ¡Idiota! Eres idiota pensando que te iba a hacer caso, ¿Cómo se te ocurre contarle semejante historia? ¡Qué estupidez!-Decía Suzanne en voz alta mirando por la ventana. De repente alguien llamó a la puerta y sin esperar contestación, abrió.-¿Se puede?-preguntó una voz de mujer.-Ya casi está dentro, pase, pero por favor sea breve.-No se preocupe, lo que tengo que contarle no me llevará más de unos minutos.-Por favor, siéntese-Le pidió Suzanne.La mujer se sentó, dejó su bolso en el asiento de al lado y se aflojó una bufanda que rodeaba su cuello.-Me presentaré, mi nombre es Natasha, soy la mujer de Frank, creo que eso le dará alguna pista, ¿verdad, querida?-Sí, sí, sé quién es, pero ¿qué es lo que quiere? ¿por qué quiere que la ayude?-Verá, es muy sencillo, yo soy la mujer de su amante y usted es periodista, creo que las dos podríamos salir beneficiadas de todo esto.~ 7 ~-¿Beneficiadas? ¿De qué me está hablando?-preguntó Suzanne desconcertada.-Usted desea una historia, ¿no es así?-Sí, pero ahórrese los detalles, la revista no busca ese tipo de cotilleos.-¿Qué cotilleos, querida? Aún no le he dado la noticia.-¿De qué me está hablando?-Usted quiere una noticia y yo se la doy, alguien va a morir, ¿qué le parece esa noticia?-¿Cómo? ¿De dónde se saca eso?-Creo que he hablado de forma clara, alguien va a morir.-¿Alguien? ¿Quién? ¿Cómo sabe usted?-Ahora sí que debo irme, hágame caso y escriba ese artículo, infórmese bien y no cometa el error de publicarlo antes de tiempo.-Pero un momento, dígame algo más, ¿cómo va a ser? ¿quién? ¿por qué?-Si quiere una buena historia, no destroce el final, la seguiré informando, cuento con usted.Aquella mujer de larga melena negra y ojos oscuros, se levantó y sin esperar a que Suzanne la acompañara a la puerta, salió del despacho.Suzanne se quedó pensativa, ni siquiera se levantó, su mirada estaba perdida en un punto de aquella pared cubierta de grandes estantes de libros.La historia había cambiado, ya no se trataba de una historia de celos, ni de infidelidades, sino de un supuesto asesinato que aún no había ocurrido.Era todo muy extraño, la mujer, aquel hombre de traje azul marino y la despedida de Frank con tan solo una nota en la que la dejaba sin explicación alguna.Y aquella mujer a la que no había visto más que en fotos que Frank le enseñaba cuando aún estaban juntos, la misma que había entrado en el despacho, segura de sí misma y le había hablado de un asesinato.Pero, ¿qué asesinato? ¿de quién estaba hablando y qué sabía ella? Era ya la hora de comer, hacía frío en la calle y debía preparar aún unas fotos para la revista.Llamó por teléfono al restaurante italiano que había justo debajo de su casa, pidió pasta que ella tanto le gustaba y se acomodó en su amplio sillón hasta que llegó el repartidor con la comida recién hecha.-Gracias, joven-dijo Suzanne cogiendo la comida que el muchacho le había traído.Las dos siguientes horas las pasó tranquila en su despacho, sin que nadie la interrumpiera; no se oía un solo ruido a su alrededor y sus compañeros ya se habían marchado a casa.FIN PRIMER CAPITULO -----------

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